Visualizaciones en la campaña
Crecimiento de seguidores
Publicaciones espontáneas de la comunidad
Antofagasta Minerals produce y comercializa cobre a escala global y su peso en la economía chilena no está en discusión. Su presencia en la conversación pública, en cambio, siempre fue institucional y técnica: se hablaba de la compañía en términos de producción y cifras, nunca en términos de vida diaria.
Al convertirse en auspiciador oficial de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023, AMSA tenía enfrente el momento deportivo más emotivo del país en décadas. Y un riesgo evidente: quedar sepultada entre decenas de sponsors corporativos hablando exactamente el mismo idioma.
Decenas de marcas compitiendo por los mismos primeros segundos de atención, apoyadas en las mismas tendencias: la mascota, los colores del evento, las historias de los atletas. En ese escenario, ser un auspiciador más equivalía a no estar.
A eso se sumaba un desafío interno. Los canales digitales de AMSA, TikTok en particular, estaban en construcción: había presencia, pero no comunidad. El auspicio era la ventana para consolidarlos, y eso exigía una estrategia que no dependiera del alcance pagado.
¿Cómo logra una compañía minera ocupar un lugar genuino en la conversación deportiva más emotiva del país, sin sonar a patrocinio corporativo?
Una sola narrativa, un símbolo propio y una comunidad activada. Un auspicio convertido en movimiento.
Toda la comunicación bajo una etiqueta, #JuntosEnSantiago2023, y un símbolo que conecta negocio y emoción: las medallas “Corazón de cobre”. El commodity pasa a ser el material del que está hecha la historia deportiva del país.
El camión minero, ícono de la operación, expuesto físicamente en los exteriores del Estadio Nacional durante todos los Juegos. Fue la instalación más fotografiada entre los auspiciadores, y su versión a escala se volvió el premio del concurso de la comunidad.
Lanzamiento de las medallas en Centinela, piezas nativas por red, vía pública, merchandising y un ecosistema web editorial: pre-home de campaña, landing “Generación de cambio” y un especial periodístico de 58 piezas.
Orquestación multiplataforma con eje en Instagram y foco deliberado en consolidar TikTok, más Facebook, LinkedIn y X. Las activaciones bajaron a operaciones y comunidades; la prensa amplificó cada hito. Cada canal con un rol definido en el funnel.
Diez embajadores deportivos aportando contenido colaborativo y lectura fina de tendencias: la tronadura del camión junto al ministro se convirtió en el mejor video de la campaña. Tres embajadores participaron en roles de ceremonia oficial.
TikTok fue el motor de crecimiento, pero el dato más revelador no es el alcance: es la participación. Más de 1.500 cuentas distintas publicaron etiquetando a la marca para participar por el camión a escala. Ese volumen de contenido no se compró.
Convertir el cobre en el corazón literal del triunfo deportivo chileno no fue una decisión de producción: fue una decisión estratégica. Cuando el símbolo es el correcto, no hay que competir por atención.
El camión frente al Estadio Nacional no fue una activación aislada: fue el ancla física de una conversación digital. Cada persona que lo fotografió actuó como medio. Cada publicación que lo etiquetó fue earned media.
Más de 1.500 cuentas publicaron etiquetando a AMSA. No porque se los pidieran: porque tenían un motivo concreto y un símbolo con el que querían asociarse. Cuando la audiencia es protagonista, el alcance deja de ser un problema de inversión.
“Convertimos un auspicio corporativo en el territorio más auténtico de los Juegos. El cobre fue el lienzo y la comunidad fue el medio.”
Este caso muestra la capacidad de Rebold de pensar más allá del brief: no solo cómo ejecutar un auspicio, sino cómo convertirlo en un movimiento de marca con impacto cultural. Estrategia, símbolo, comunidad y presencia física orquestados bajo una sola narrativa. Para marcas que necesitan más que visibilidad, que necesitan relevancia, Rebold tiene la metodología para construirla.